La entrevista del mes: L’Arada, Creatividad Social

La entrevista del mes: L’Arada, Creatividad Social

Estrenamos en el blog la publicación de una entrevista mensual que haremos a proyectos que hemos conocido y queremos conocer mejor, siempre bajo la óptica del impacto social.

L’ARADA, CREATIVIDAD SOCIAL
L’Arada es una cooperativa con base en Cataluña centrada en la comunicación social, la innovación y estrategia, la acción local, la participación comunitaria y la acción conjunta.
No puede gustarnos más este punto de partida, ni estar más alineados con ellas.

Primero de todo, ¿nos explicáis en qué consiste L’ARADA?
L’Arada creativitat social es una cooperativa de trabajo sin ánimo de lucro y de iniciativa social que desde las prácticas propias de la Economía Social y Solidaria, se dedica a la promoción social y comunitaria de colectivos, territorios, pueblos y barrios, acompañando espacios de creatividad social y acción colectiva.
Somos un equipo multidisciplinar, proveniente de los campos de la ecología, las ciencias ambientales, la sociología, las ciencias políticas, del diseño y comunicación gráfica.

¿Cuáles son los principales valores que queréis transmitir?
Somos un proyecto colectivo donde los diferentes miembros del equipo ponemos nuestro trabajo a disposición de pueblos, barrios y ciudades.
Trabajamos la promoción comunitaria y sostenible del territorio y lo hacemos desde diferentes aproximaciones: con procesos de participación social y de acción colectiva del territorio, de diálogo y reconstrucción del contorno social o con la recuperación y visualización de la memoria popular.
Todas nuestras intervenciones se basan en la creación y fomento de espacios de creatividad social.

¿Por qué decidisteis convertiros en cooperativa? ¿Qué beneficios creéis que tiene?
Creemos que un modelo cooperativo es beneficioso para los miembros de la cooperativa, los trabajadores, los consumidores, la sociedad y el entorno.
En esencia, la economía social y solidaria es aquella al servicio de la vida, de la gente, de la justicia y promoción social, y no al servicio de la búsqueda de beneficio.
Nuestros valores como cooperativa se basan en la honestidad, la transparencia, la democracia, el compromiso, la corresponsabilidad y la solidaridad.

¿Cómo desarrolláis vuestras habilidades colaborativas y de trabajo en equipo para maximizar vuestros esfuerzos y hacer más eficiente la empresa?
Trabajamos en red con alianzas entre agentes y sectores locales y también nos centramos en la acción participativa con estos agentes locales.
A nivel interno, nos dividimos por responsables de áreas de trabajo y responsables de procesos internos, desde el seguimiento de la tesorería hasta los contactos con proveedores de servicios. Tenemos una persona que se dedica a los temas administrativos y contables, un socio encargado de la coordinación global y una socia que se encarga de la comunicación y el diseño. Actualmente estamos en un proceso de análisis estratégico y pendientes de abrir nuevos espacios de gestión y comunicación interna.
Para los proyectos, asignamos una persona socia responsable, organizándose por equipos de trabajo, y manteniendo un seguimiento del mismo.
Nos resultan imprescindibles espacios de coordinación formales, como son las reuniones periódicas, para facilitar el seguimiento por proyectos y con visión conjunta. De manera mensual los responsables de los proyectos exponen el plan de trabajo a medio-largo plazo, y semanalmente revisamos urgencias y desbordes no previstos para dar respuesta a sus términos, identificando cables que podemos echarnos unos a otros.

¿Creéis que el sistema cooperativista hace que los emprendedores puedan ser más resilientes en periodos de crisis como la que estamos viviendo ahora?
Sí. Sin duda, pero más que el sistema cooperativista debemos hablar de prácticas de economía social y solidaria.
Pensamos que es interesante reforzar la idea de que la resiliencia también
la construimos de distintas formas:
– Basándonos en la diversidad y su activación
– La activación de redes de solidaridad
– La activación de entornos organizativos democráticos, soberanos y abiertos a la comunidad.
– La no ánimo de lucro (no propio de todo el sistema cooperativista en general)

Vivimos momentos en los que enfocar la empresa a un impacto social y medioambiental es fundamental, ¿qué consejos darías a alguien que quiere transicionar hacia este modelo?
La transición hacia este modelo no puede ser sólo una hoja de ruta. A grosso modo no se trata de un modelo sino de un objeto social. Creemos que forma parte de los valores originarios que otorgamos a nuestro trabajo. Si percibimos el trabajo como aportación que hacemos hacia nuestra comunidad y al mundo en general, este lleva implícita la maximización del impacto social y de prácticas ecológicamente sostenibles.

¿Qué acciones o herramientas utilizáis desde L’ARADA para promover el trabajo en red dentro de un territorio?
Organización participativa de proyectos, reconocimiento de las diversidades, plenarios y encuentros abiertos generales. Animamos a sumar esfuerzos para hacer avanzar un
territorio. Un ejemplo concreto podría ser el proyecto Territori de Masies: https://territoridemasies.cat/

Habéis llevado a cabo proyectos de memoria colectiva muy interesantes, algunos de carácter inter-generacional, ¿os gustaría destacar alguno?
El primer proyecto de memoria popular que hicimos es el Proyecto Molsa – Recuperación de la memoria popular de la Molsosa y alrededores, en 2009, en la comarca del Solsonés (Cataluña). Durante dos años el proyecto formó y acompañó a los vecinos en las entrevistas a personas mayores y en la edición de una publicación final y un audiovisual. En total se entrevistaron a más de veinte personas, y se creó un archivo de memoria popular.
Hoy el proyecto Molsa continúa con la organización anual de talleres de fotografías antiguas, que se ha extendido a otros pueblos donde trabajamos desde el proyecto ACTUA.
“Memoria y paisaje en Sant Mateu de Bages”, es otro proyecto que, iniciado en 2014 y
basado también con metodologías participativas y de gestión popular, ha iniciado una colección de memoria popular de los pueblos del municipio que cuenta ya con dos ediciones.

¿Cuál creéis que es el siguiente reto para vosotros como cooperativa?
Queremos seguir contribuyendo a maximizar las posibilidades de apropiación social y colectiva del futuro de los pueblos, villas y ciudades. Y hacerlo desde un equipo diverso que proteja el dinamismo social. Queremos promover modelos alternativos que fomenten la economía solidaria, tanto desde su divulgación como desde el acompañamiento.
Por otro lado, queremos mejorar los procesos de organización y comunicación interna y la planificación estratégica. Vaya, podríamos hablar de la necesidad de planificar y sistematizar procesos, porque en este sector-trabajo en comunidad es fácil desbordarse.

¿Qué proyectos os inspiran?
A nivel de inspiración, más que inspirarnos proyectos concretos, nos inspiran movimientos populares. Aquellos movimientos que, sin demasiadas pretensiones más que las de mejorar el bienestar social de la comunidad, han querido apropiarse de su realidad.
Podríamos destacar el proyecto de Coop57, de autogestión financiera al servicio de la Economía Solidaria de Cataluña y toda España. Sin duda es responsable del mantenimiento de gran parte del movimiento social y de la economía solidaria, y con unos principios éticos de solidaridad, igualitarismo, y de compromiso impolutos y esperanzadores.