De jóvenes queríamos cambiar el mundo

De jóvenes queríamos cambiar el mundo

De jóvenes queríamos cambiar el mundo. Y de repente el mundo se acaba. Parece ser que lo hemos cambiado, pero a peor.

En el último año hemos visto con estupor y pánico que el cambio climático y la destrucción de la biodiversidad han de remitir antes de una década.
Somos la última generación que puede poner en marcha medidas tan urgentes como inaplazables. Hemos salido a la calle en masa para demandar a los gobiernos legislaciones directas, pero no es suficiente: tenemos que cambiar también a nivel individual y como empresas.

Dicen que vivimos un momento crucial, de transición a un nuevo modelo de sociedad.

Yo quiero recuperar a aquella joven que quería cambiar el mundo y colaborar activamente, no solo protestando, sino haciendo.

Y no ser espectadora pasiva de esta transición.

Ya no basta con protestar. Este momento de transición llama a la unión de fuerzas y a romper esquemas, a romper con las viejas estructuras que nos han llevado al desastre.

Y buscar soluciones y ponerlas en acción.

Decía Buckminster Fuller “No intentes cambiar un sistema, construye uno nuevo que deje el anterior obsoleto”.

¿Puede una fotógrafa crear un programa educativo que lleve la fotografía a los jóvenes como instrumento para la transformación social?

¿Puede una diseñadora crear talleres de inserción para mujeres en situación de riesgo social?

¿Puede un arquitecto/a crear un proyecto de recuperación de un pueblo abandonado en el que crear un hub de emprendiduría rural?

¿Puede una profesora/editora crear una plataforma para emprendedores que además de dar formación sea un vivero de proyectos sociales y medioambientales?

Podría poner y pondré un montón de ejemplos como estos.

En una semana lanzamos la nueva plataforma. Para empezar a actuar cambiando las cosas con nuestro trabajo.